sábado, 25 de febrero de 2017

Ben Simmons



Con el cierre del mercado de la NBA, marcado sobre todo por el traspaso de DeMarcus Cousins a los Pelicans, y la resaca posterior (la liberación contractual de gente como Deron Williams, Marcus Thornton, Marcelinho Huertas o Andrew Bogut), pasó un poco desapercibido el anuncio de que el actual número uno del draft, Ben Simmons, se perderá definitivamente la temporada. 
Es curioso que, en el año en el que los Philadelphia Sixers parecen estar recuperándole el pulso a la competición, las lesiones se estén cebando totalmente con ellos, y el de Simmons sea el ejemplo más reseñable. De todas formas, hay una cosa que sorprende aún más. O, al menos, a mí me sorprende. 

A Greg Oden, primera elección del draft en 2007, y a Blake Griffin, primera elección del draft en 2009, les pasó lo mismo. Son tres números unos que no pudieron debutar hasta su segunda temporada, y todo ello en 10 años. A mí me llama la atención. No sé si es casualidad, si tiene razonamientos que lo pueden explicar o no se ha producido por ninguna razón que no sea la simple mala suerte. Pero me parecen un nombre significativo, más aún cuando en otros puestos de honor, también pasó lo mismo: Joel Embiid, 3º en el draft de 2014, también se perdió toda su primera temporada. Y lo mismo le sucedió a Nerlens Noel, 6º en el draft de 2013. Probablemente, haya más casos, pero esos son los que yo conozco o reconozco, así, de golpe, sin investigar mucho. 

No manejo los datos ni tengo una memoria tan apreciable como para saber si esto sucedía en otras décadas. Recuerdo el caso de David Robinson, quien tardó, si no me confundo, dos años en jugar en la NBA desde que fue elegido en la primera posición de su draft, pero las razones no fueron físicas, si no que el retraso se debió a sus obligaciones con la armada americana. 

El draft de la NBA siempre da lugar a discusiones, debates, curiosidades y anécdotas. Si echamos un vistazo a los últimos años, los aficionados siempre hablarán de nombres como Kwame Brown, Pervis Ellison, Joe Smith o Andrea Bargnani para esgrimir argumentos a favor de los riesgos que se toman cuando se seleccionan las posiciones, en este caso, la más prestigiosa, la primera. Si te pones a indagar en posiciones más bajas, pero aún importantes, siempre aparecen esos estudios escrupulosos de jugadores que alcanzaron puestos más altos que otros que luego ofrecieron mejor rendimiento. Los aficionados te hablarán de gente como Darko Milicic, Jonny Flynn, Shawn Bradley, Raef LaFrentz, Jim Washburn, Adam Morrison... La tercera pata de la mesa de debate podría incluir los datos sobre traspasos en el draft, cambios de cromos que después, con el paso de los años, delatarán el acierto de unos y el fallo de otros: el cambio que hicieron los Sonics al mandar a los Bulls a Scottie Pippen a cambio de Olden Polynice, o el que firmaron los Hornets y los Lakers entre Vlade Divac y Kobe Bryant. Son solo dos ejemplos. Antes hemos mencionado que Andrew Bogut se va a convertir o se ha convertido en un agente libre que reclama, al parecer, hasta su ex equipo, Golden State Warriors, después de ser cortado en este mercado de fichajes. Él también fue número 1 del draft. 

Es muy complicado anticiparse al desarrollo deportivo de un jugador que se mueve en la veintena. Que hayan rendido, liderado equipos, roto las estadísticas, ganado premios individuales y colectivos, levantado a las pobladas gradas de sus universidades, no siempre significa que vayan a ser capaces de trasladar todo eso al nivel competitivo de la NBA, una larga temporada de 82 partidos, con espacios huecos, ritmos propios, rivales de diferente índole, y muchas tentaciones, en ocasiones, que pervierten la naturaleza propia del baloncesto. En ocasiones, son los que menos habían enseñado hasta entonces, los que saben utilizar sus virtudes en este nivel distinto. 

Vamos a dar otros dos ejemplos. Esta semana, Jimmer Fredette regresaba a las noticias deportivas y tenía un hueco en la prensa. Lo hacía porque había conseguido 73 puntos en un partido, y lo había hecho en la derrota de su actual equipo, los Shanghai Sharks, en la liga china. El otrora escolta de Brigham Young University consiguió 25 canastas de 49 intentos. Es la cuarta anotación más alta de la liga tras los 74 puntos de Bobby Brown (32 años, ahora en los Houston Rockets), los 75 de Quincy Douby (32 años, ahora en Turquía) y los 82 de Errick McCollum (29 años, jugando para los Beikong Fly Dragons de la misma liga). Fredette ocupó el décimo puesto del draft 2011, venía de dar lecciones de tiro en la NCAA que alcanzaron visibilidad en los twitters de algunos jugadores profesionales. Su paso por equipos como Milwaukee Bucks o Sacramento Kings fue decepcionante. 

El número uno más polémico de los últimos años fue el canadiense Anthony Bennett, que ocupó la posición más relevante del draft 2013. Tras pasar, sin pena ni gloria (incluso acabó en la Development League) por Cleveland Cavaliers, Minnesota Timberwolves, Brooklyn Nets y Toronto Raptors, ha acabado jugando en Turquía, en el Fenerbahçe. Hasta ahora, ha disputado tres partidos en Euroliga, solo uno como titular. Apenas ha jugado unos 7 minutos por partido, aún no ha tirado a canasta, ha cogido 2 rebotes y ha dado 1 asistencia. Sus estadísticas en la liga doméstica, la liga turca, son algo más esperanzadores: también ha jugado tres partidos en Turquía, pero promedia 25 minutos , 9.3 puntos y 8.3 rebotes para unos 13 de valoración por partido.

Por cierto, en su equipo, hay un jugador que une a estos dos ejemplos, Jan Vesely, 6º en 2011, justo cuatro puestos por encima de Jimmer Fredette, es ahora compañero de Anthony Bennett en Turquía.

Los ejemplos serían infinitos. Ayer mismo, Andrea Bargnani, número uno del draft de 2006, apenas aportó desde el banquillo en la derrota de su equipo, el Baskonia, ante el Anadolu Efes. Bargnani hizo cuatro puntos, cuatro rebotes y dos asistencias en 18 minutos. Su rendimiento en Vitoria-Gasteiz está siendo irregular. Se ha perdido varios partidos tanto en Europa como en la ACB y por ahora promedia 11.0 puntos y 2.3 rebotes en la ACB, y 8.8 puntos y 1.8 rebotes en Euroliga. No son malos números, pero se esperaba más de alguien que ocupó ese puesto en el draft, que ha jugado 12 temporadas en la NBA, con más de 500 partidos y un promedio general de 14 puntos y casi 5 rebotes en el cómputo global. 

Si la NCAA y la NBA son muy distintas y nunca el que triunfa en la universidad gana en la liga comercial, lo mismo se puede decir de Europa y Estados Unidos. A Bargnani todavía le quedan oportunidades, pero ha habido muchos más casos. El fin de semana hubo un claro ejemplo, aunque sea una anécdota y mi comparación un tanto aprovechada, cuando coincidieron el espectáculo superficial del All-Star con una Copa del Rey en España que nos dejó grandes dosis de baloncesto de alto nivel. 


jueves, 23 de febrero de 2017

Martin Krampelj



Ya era hora, que se acumulaban los partidos y había que volver a hablar de los arrendajos azules. Más aún cuando estamos apunto de meternos en Marzo y se acerca la locura. Hay una razón más, y un tanto oscura. Me explico: si recordáis, los que seguís esto, que seréis poco, lo dejamos con una mala noticia para Creighton, ya que, aunque el último partido del que hablamos fue una victoria, la lesión del base titular, y uno de los mejores bases del país, Maurice Watson Jr, para lo que quedaba de temporada, suponía una malísima noticia para un equipo que parecía encaminado a hacer una de las mejores temporadas de su historia. Y así ha sido, dejadme que lo adelante, porque en el recuento que vamos a hacer ahora, hay más derrotas que victorias. Pero lo peor es que en Febrero, Maurice Watson Jr volvió a ser protagonista en la prensa deportiva de Nebraska. Según informaba la prensa escrita, el base fue suspendido por la universidad y se le negaba la posibilidad de participar en cualquier actividad relacionada con el programa atlético de la institución, según la nota publicada por la propia universidad, por lo siguiente: “for alleged actions that are contrary to University policies and core values.” Es decir, permitidme que traduzca, "por presuntas acciones que son contrarias a los valores fundamentales de la universidad". Según la web omaha.com, el jugador estaría siendo investigado por un supuesto asalto sexual a principios de Febrero.

Pero volvamos a lo deportivo. Tras la lesión de Watson Jr, Marquette visitaba al CenturyLink y se llevaba la victoria de Omaha por 94 a 102, haciendo realidad los presentimientos más pesimistas de los aficionados. Hasta siete jugadores de Marquette acabaron por encima de los 10 puntos, destacando Katin Reinhardt con 21 puntos y 7 asistencias. Por los de Greg McDermott, destacó Marcus Foster, con 30 puntos a pesar de un 2 de 8 en triples. 15 puntos aportó Isaiah Zierden, que fue titular, aunque el substituto de Watson Jr en el puesto de base fue Davion Mintz, quien lo aprovechó y se fue hasta los 17 puntos y 8 asistencias. 4 minutos tuvo nuestro amigo Martin Krampelj, en los que consiguió 1 rebote y 1 tapón.
Para ahondar aún más en los pesares, la visita a Georgetown en el Verizon Center de Washington se saldó con una inesperada y contundente derrota por 51-71. Buen partido, 20 puntos y 7 rebotes, para Justin Patton. Kramplej contó con 4 minutos, en los que aportó 2 puntos, 2 rebotes y 1 tapón, en un partido en el que hubo minutos para todos, dado el mal resultado. El mejor de Georgetown en el Verizon Center fue LJ Peak y el hijo de Alonzo Mourning, Trey Mourning, jugó un minuto. 
El siguiente partido era una fiesta y los jugadores no fallaron, derrotando a DePaul por 83 a 66, el día en el que el CenturyLink se vestía de rosa. Partido colectivo, con buenas aportaciones del banquillo: Zach Hanson (9 puntos), Tyler Clement (3 puntos, 4 rebotes, 5 asistencias en 23 minutos), pero solo un minuto para Krampelj. 18 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias y 2 robos para un buen Khyri Thomas. 
Se repitió victoria, e importante, al ganar por 76 a 67, a Butler en Indianapolis. Buen partido, especialmente, de tres hombres: Khyri Thomas (15 puntos y 4 rebotes), Marcus Foster (15 puntos y 4 rebotes) y Justin Patton (15 puntos y 7 rebotes). Entre los tres, hicieron 45 de los 76 puntos y cogieron 15 de los 27 rebotes del equipo. Otra vez muchos minutos para el sorprendente Tyler Clement (25 minutos, en los que consiguió 3 puntos, 4 rebotes y 6 asistencias) y sin minutos para Martin Krampelj. 
La racha no siguió y con un apretado marcador de 80-82, el siguiente partido se cerró con una derrota ante Xavier en el CenturyLink. Tres canastas de tres puntos en los últimos minutos le dieron la victoria a Xavier por solo dos puntos. Buen partido de Foster (17 puntos), de Thomas (15 puntos y 6 rebotes) y de Cole Huff (11 puntos y 7 rebotes). Krampelj no jugó, Davion Mintz siguió de titular pero bajando minutos (12) mientras Tyler Clement los subía (28 minutos para conseguir 8 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias). Buen partido, que llevaba algunos sin mucho protagonismo, de Toby Hegner (7 puntos y 5 rebotes).
Volvió DePaul a enfrentarse a los de Omaha, y de nuevo no fueron rivales: 93-58 en Rosemont, Illinois. Contundente victoria, gracias, en parte, a los grandes porcentajes de tiro. Minutos repartidos y hasta hubo para un Martin Krampelj que jugó 6 minutos y consiguió 6 puntos y 1 rebote. Toby Hegner (14 puntos con 4 de 6 en triples) fue el mejor desde el banquillo. Entre los titulares, destacó el partido redondo, 11 puntos y 11 rebotes, de Justin Patton. 
La visita a Newark para enfrentarse a Seton Hall se concluyó con otra derrota, esta vez, por 81-87. Fue un partido lleno de alternativas en el que, finalmente, se impuso Khadeen Carrington solo más que Seton Hall. Con 41 puntos, 5 rebotes, 7 asistencias y 4 robos, bien acompañado por Angel Delgado (17 puntos y 17 rebotes), Carrington se salió para imponer su ley ante una Creighton donde destacaron Foster (23 puntos, 6 rebotes y 6 asistencias),  Justin Patton (15 puntos), Huff (13 puntos) y Thomas (13 puntos y 5 rebotes). Kramplej apenas jugó unos segundos.
El equipo regresó a la buena senda, venciendo por 87 a 70 a Georgetown en el CenturyLink, a pesar de los 23 puntos y 6 rebotes de LJ Peak. Fue la venganza de los Bluejays gracias a uno de los mejores partidos, si no el mejor, de Marcus Foster en esta temporada: 35 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias, con 4 de 6 en triples. La puntería en la línea de tres también la demostró, con 3 de 6, Isaiah Zierden, para conseguir 13 puntos en solo 19 minutos. Krampelj volvió a salir solo unos segundos. 
Y un puñado de segundos también tuvo el esloveno en el último partido que ha jugado hasta ahora Creighton y que se cerró con una dolorosa derrota por 66 a 68 en la visita de Providence al CenturyLink. Un parcial de 6-0 al final del partido, incluyendo un triple de Kyron Cartwright y victoria por tercer año consecutivo para los Friars en Omaha. 18 puntos de Marcus Foster, 17 puntos y 6 rebotes de Justin Patton, 12 puntos y 9 rebotes de Thomas, en un partido en el que Mintz siguió de titular.

En resumen, nueve partidos, cuatro victorias y cinco derrotas. Con estos resultados, los de Creighton son terceros en la conferencia Big East con 9-5, justo por detrás de Villanova (12-3) y Butler (11-5). Solo quedan tres jornadas. En la siguiente, visitan el The Pavilion de Villanova en un partido muy complicado. Les quedará la visita de St. John's al CenturyLink, en el día en el que se despedirán los seniors. El último partido les llevará a Milwaukee para intentar vengarse de los 102 puntos que les hizo Marquette en Omaha.  

Las cosas han cambiado bastante. La lesión de Watson Jr ha supuesto un trastorno muy grande en un equipo que parecía estar bien engrasado. McDermott apostó por el novato Davion Mintz que ha ido perdiendo minutos para ganárselos el junior Tyler Clement. Las recientes noticias sobre Watson Jr han vuelto a enrarecer el día a día del equipo y las derrotas se han ido acumulando en un marcador que estaba prácticamente inmaculado. Han sido, además, de todos los colores, contundentes, apretadas, con triple en los últimos segundos, con alternativas... El equipo sigue entrando en la lista de los mejores de la nación (puesto 23 de 25 en el AP Top y el mismo puesto en el US Today Coaches Poll), pero las predicciones más optimistas han ido apagándose. Marcus Foster sigue luciendo pero sin mantener el nivel extraordinario en todos los partidos, igual que el rendimiento de Justin Patton ha dejado de crecer con el ritmo agigantado que llevaba a principio de temporada. Eso sí, el equipo sigue ganando, aunque haya aprendido a perder, y cuenta con más recursos de los que parece, añadiendo a Cole Huff o Khryri Thomas a los dos ya mencionados, y pendientes del trabajo de gente como Zach Hanson, Toby Hegner o Isaiah Zierden en el banquillo. Ya no queda nada, eso sí, para que averigüemos el verdadero nivel del equipo. Tres partidos más de liga regular y llegará lo bueno. 
Volveremos. 


Posdata: La fotografía para Tyler Clement. Imagen tomada de google images pero proveniente de la web oficial de Creighton.

sábado, 18 de febrero de 2017

José Eloy Jiménez



El análisis, como siempre que hago algo así, es superficial y un tanto caprichoso. Seguro que si lee algo de esto un aficionado de los equipos afectados es capaz de rebatirme la mitad de las cosas que diga, pero bueno, como no tengo remedio, lo hago. Nos sirve para hacernos una idea a los que tenemos equipos en alguno de los cuatro grupos pero vivimos aislados en nuestra propia realidad. Yo, como aficionado y socio del Barakaldo, bastante tengo con lo mío, pero, estando como estamos en la jornada 25, encarando ya la recta final, no viene mal echarle un vistazo al resto y observar cómo va la cosa en otros barrios. Sin embargo, como digo, no estoy tan puesto en la actualidad de los otros tres grupos y me baso en datos y detalles que probablemente no describan con exactitud ni fidelidad lo que está ocurriendo y cómo, así que, si de verdad os interesa, enredad vosotros o llamad a la puerta y preguntad. 

En el grupo 1, parece que se ha abierto un hueco bastante interesante entre el tercer clasificado y los demás. Los tres primeros cuentan con muchas papeletas para luchar por esas tres posiciones: la Cultural Leonesa lidera con 56 puntos, aunque muy cerca tiene al Rácing de Santander, con 54, y al filial del Celta de Vigo, que tiene 53 puntos. El cuarto puesto lo ocupa ahora mismo el Pontevedra, con 42 puntos, pero tiene a dos rivales que aspiran a robarle esa última plaza que aún da acceso a la esperanza: el Valladolid B, con 41 puntos, y la Ponferradina, con 39.

La Cultural Leonesa está entrenada por el jovencísimo preparador gallego Rubén de la Barrera, ex del Guijuelo o el Valladolid B. Los quince goles del catalán Benja Martínez están marcando la diferencia, junto con el buen rendimiento de otros jugadores como Julen Colinas, Jorge Ortí, Alejandro Gallar o Toni Villa, en un equipo con jugadores internacionales como el holandés Gianni Zuiverloon o el colombiano Jaime José Moreno. El Rácing de Santander de Ángel Viadero mantiene sus muchas aspiraciones de ascender este año. El equipo cuenta con gente con talento o experiencia (alguno con ambas) como Dani Aquino, Álvaro Peña, Mikel Santamaría, Julen Castañeda, Samuel Llorca, Mohamed Coulibaly o los recién fichados Abdón Prats y Jagoba Beobide. Mucho canterano también: Pablo Goñi, Miguel Gándara, Sergio Camus, Sergio Ruiz o Javi Cobo. El hijo de Quique Setién, Laro Setién, se fue al Rácing de Ferrol en el mercado de invierno. El Celta B, por su parte, tiene de entrenador al gijonés Alejandro Menéndez y está siendo una de las grandes sorpresas de la categoría. Los jugadores de ataque Hicham Khaloua, Brais Méndez y, sobre todo, Borja Iglesias (18 goles) están siendo la gran sensación del equipo. Borja Fernández ya ha estado en la órbita del primer equipo, el portero Iván Villar ha sido convocado por Eduardo Berrizzo, y Pape Cheickh Diop ha debutado en primera división sin jugar para el filial. El Pontevedra de Luisito Míguez se mantiene muy cerca gracias, en parte, a los 10 goles del vasco Mario Barco. Han hecho incorporaciones en invierno y esperan mejorar. Tienen cerca a Valladolid B y Ponferradina. Los primeros cuentan con el navarro Santi Samanés, que lleva 6 goles sin ser titular. La Ponferradina cambió de entrenador y ahora están a las órdenes de Pedro Munitis. Con un equipo ambicioso y con experiencia, parece que les está faltando gol.

En el Grupo 2, que es el que mejor conocemos, parece que el Albacete, con 50 puntos, le ha cogido gustillo al liderato y no va a ser nada fácil quitarle de ahí. Por detrás, le sigue el sorprendente Leioa, con 43 puntos, aunque hoy ya ha jugado la jornada que le corresponde a este fin de semana y han ganado, con lo que sumarán tres más. El irregular Toledo, con 40 puntos, y un Real Madrid Castilla aún más irregular, con 37, cierran los puestos que dan derecho a jugar el play off de ascenso. La cosa en este grupo está un poco más apretada: desde el Fuenlabrada, que ocupa la 5º plaza con los mismos puntos que el cuarto, 37, hasta el Barakaldo, que es 11º con 33 puntos, solo hay cuatro puntos que separan a siete equipos, ocho si contamos al Castilla. Así que quizás descartando al Albacete, puede que el resto, en las 13 jornadas que quedan, dé un vuelco. O eso queremos creer, por supuesto, cojeando del pie que cojeamos. 
El Albacete de José Manuel Aira está reinando gracias al físico, la veteranía y el acierto de jugadores contundentes (por el rendimiento que proporcionan en esta categoría) como Fran Carnicer, Mikael Gaffoor, Carlos Delgado, Aridane Santana, Héctor Hernández o Eloy Gila. Con poco, te hacen mucho. El Leioa de Igor Gordibil está siendo la sorpresa del grupo. Pocos goles pero buena defensa. El andaluz Óscar García y el mallorquín Francesc Regis, con 7 cada uno, son los máximos goleadores, pero están destacando otros jugadores como Fran Sota, Silas Sidati, Pedro Capó, Jorge García, Aitor Aldalur o Erik Polanco. El Toledo de Onésimo Sánchez lleva 40 puntos con 21 goles. Y si contamos que ha hecho un 4-0, un 4-1 y un 2-3 que les dieron 9 puntos con 11 goles, quiere decir que los otros 31 puntos los sacaron con solo 10 goles. La defensa con jugadores como el portero Pablo Alcolea, el navarro Ion Echaide o el veterano Carlos de Lerma está marcando la diferencia. El joven ghanés Owusu Kwabena también está realizando una buena temporada, aunque no es titular, una categoría que sí tiene el veterano mexicano Israel Castro. El Real Madrid Castilla del exjugador argentino Santiago Solari está siendo muy irregular. Martin Odegaard se fue, pero el equipo sigue siendo muy internacional, contando con jugadores como el francés Enzo Zidane, el paraguayo Sergio Díaz, el austriaco Phillip Lienhart, el uruguayo Federico Valverde, el brasileño Abner Souza o el griego Nikolaos Vergos. No sé, la verdad, si alguno se marchó en el mercado invernal, lo que sí sé es que Achraf Hakimi, Álvaro Tejero y Enzo Zidane ya han estado en la órbita o incluso han debutado en Copa con el primer equipo. Muchos pretendientes detrás de estos cuatro, y todos irregulares, desde el Fuenlabrada hasta el Barakaldo, pasando por la Real Unión o el Bilbao Athletic. De todas formas, todos tienen aún esperanzas de ocupar, sobre todo, los puestos que no ocupa el Albacete. 

En el Grupo 3, el Barcelona B lidera la clasificación con 49 puntos, uno más que el Alcoyano, que, por lo tanto, tiene 48, y va por delante de otro filial, el Valencia B, que ha conseguido, hasta ahora, 45 puntos (25 más que su primer equipo dos categorías por arriba), y del Hércules, cuarto con 42 puntos, cerrando los puestos de play off. Cerca andan otros tres candidatos, el Badalona, con 41 puntos, y otros dos que aún sueñan con la remontada, el Villarreal B, con 38, y el Atlético Baleares, con 37.
Gerard López parece estar sacando al Barça B del ostracismo. Tienen a jugadores "veteranos", como el andaluz ex del Sevilla B, Jesús Alfaro, o el ex del Rayo en primera Alberto Perea, pero destacan nuevas perlas de la Masía, como Carles Aleña, Gerard Gumbau, Daniel Romera o Marc Cardona, que están siendo algunos de los jugadores destacados. Otros, como Marlon Santos, Nili Perdomo, Wilfrid Kaptoum, Álex Carbonell o Borja López (ex del Sporting, Mónaco y Deportivo), ya han ido convocados o se han estrenado con el primer equipo. El Alcoyano de Toni Seligrat, ex del Lleida y del Huracán, tiene de su lado la veteranía, ya que hasta siete de sus titulares tienen 30 años o más: David Torres, Manuel Gato, Álvaro García, Joni Ñíguez, Mario Fuentes, Tomás Ruso y Antonio Navarro. Ellos, en gran medida, son los que mantienen al equipo con posibilidades de liderato. El Valencia B de Curro Torres le está sacando jugo a los goles del veterano (28 años) Ariday Cabrera y de Rafa Mir, igual que sacó jugo al talento de Carlos Soler, hasta que éste subió al primer equipo. Antonio Latorre, Sito Pascual y Eugeni Valderrama han ido ya con el primer equipo. El Hércules de Luis García Tevenet cuenta con mucho veterano: Paco Peña, el mayor, 38 años, Chechu Flores, David Mainz, Jesús Berrocal, José Carlos Romero "Checa", Chema Jiménez, Pol Bueno, Javi Flores, Juanma Espinosa... El Badalona de Manolo González o el Villarreal B de Paco López lucharán por sorprender a los que resisten arriba. Igual que lo hará el Atlético Baleares de Christian Ziege. Sí, Ziege, el lateral de Bayern Munich, Milán o Liverpool, con más de 70 partidos como internacional con Alemania, es ahora el entrenador del Atlético Baleares, donde juegan gente como Oinatz Aulestia, Xisco Hernández, David Sánchez o los veteranos ex de la Bundesliga Malik Fathi y Marcel Ndjeng.

Finalmente, en el Grupo 4, resiste en el primer puesto el Lorca FC, con 51 puntos. Muy cerca, el Cartagena y Marbella le persiguen con 48 puntos. Cuarto es el Jumilla, con 40 puntos, pero tiene muy cerca al Villanovense, Melilla y Real Murcia, con 39 puntos. Solo uno menos, 38, tiene el Mérida AD, que también aspira a cambiar posiciones.
Tras la marcha de Iñaki Alonso en la cuarta jornada, cogió las riendas del equipo Julio Algar, hasta entonces entrenador del filial, y con él se mantienen primeros. Tienen una plantilla con evidente calidad, donde destacan jugadores como el ex del Barakaldo Carlos Pomares, el ex del Celta Cristian Bustos, el ex del Albacete y Almería Rafael Fernández "Chumbi" (13 goles), el rápido y talentoso Urko Arroyo o el ex delantero de Osasuna Manuel Onwu (7 goles saliendo de reserva). Al ex del Barakaldo Haritz Albisua lo traspasaron al Lleida en el mercado de invierno. El Cartagena de Alberto Monteagudo ha contado con los goles de Cristo Martín, Juanlu Hens y Arturo Rodríguez. En el Marbella de Mehdi Nafti (ex jugador, en España, del Rácing, el Murcia, el Cádiz o el Valladolid) destacan los vascos Asier Goti y Joseba Beitia, el ex del Cádiz Kike Márquez (12 goles), el veterano Ranko Despotovic o el argentino Nicolás Delmonte. Finalmente, el Jumilla del leonés Pichi Lucas, ex entrenador, entre otros, de Compostela, Ponferradina u Oviedo, ha sorprendido gracias, en parte, a los once goles de Titi Belmonte, además de contar con otros argumentos, claro, como la veteranía de jugadores como Jorge Perona, Manolo López, Ángel Luis Robles o Neftalí Díez. Eso sí, tiene muy cerca a un cuarteto de cuidado. El Villanovense de Manuel Real, el Melilla de Yosu Uribe, el Murcia de Paco García y el Mérida de José Eloy Jiménez (llevan ya tres entrenadores este curso), aspiran a arrebatarle la plaza al Jumilla o a quien sea. 

Le vamos a dar el titular y la imagen a José Eloy Jiménez porque a él le hemos mencionado el último, por nada más. Y, lo dicho, perdón por errores, opiniones que encontréis poco justificadas y la superficialidad de la entrada. La fotografía, por cierto, la he encontrado en el buscador de imágenes de google pero aparentemente proviene de una web llamada jugadores segunda b. 

viernes, 17 de febrero de 2017

Marco Frapporti



Siempre ha habido familias en el ciclismo, parejas de hermanos, por ejemplo: Prudencio y Miguel Indurain, Andy y Franck Schleck, Joseba y Gorka Beloki, Julián y Rubén Gorospe, Fabio Parra e Iván Parra, Bert Grabsch y Ralf Grabsch, Laurent Jalabert y Nicolas Jalabert, Damien Nazon y Jean Patrick Nazon, Javier Otxoa y Ricardo Otxoa, Davide Frattini y Francesco Frattini, Igor González de Galdeano y Álvaro González de Galdeano, Allan Davis y Scott Davis, Nicolas Portal y Sebastien Portal, Omar Bertazzo y Liam Bertazzo... Aún hoy en día quedan muchas parejas, o, al menos, siguen en activo alguno de los dos: Cameron y Travis Meyer, Wesley y Bernard Sulzberger, los Clarke (con los que me pierdo un poco, pero creo que Jonathan, Hilton y William Clarke son hermanos y Simon Clarke tenía familia trabajando en el ciclismo pero no a estos tres), Peter y Martin Velits, Juraj y Peter Sagan, Dayer y Nairo Quintana, Bryan y Julian Alaphilippe, Romain y Brice Feillu, Mattia y Marco Frapporti (quienes, además, tienen también una hermana ciclista, Simona Frapporti), Sebastián y Sergio Henao, Rayer y Nacer Bouhanni, Jelle y Jens Wallays, Tobias y Frederik Ludvigsson, Aydar e Ilnur Zakarin o los hermanos Adam y Simon Yates, quienes, por cierto, creo que no tienen ninguna relación con Sean Yates, corredor británico de los ochenta y noventa, quien también ha hecho carrera como director técnico en equipos como CSC, Discovery Channel, Astana, Sky o Tinkoff. Un caso especial es el de los Kreder: en las diferentes categorías, Michel y Raymond Kreder son hermanos, Wesley Kreder es su primo, y el hermano de Wesley, Dennis Kreder, también fue profesional. Hay uno más, Stefan Kreder, ahora en categoría continental, que también guarda parentesco, creo.

También ha habido padres e hijos: Eddy Merckx y Axel Merckx, Stephen Roche y Nicholas Roche, Miguel Indurain y Mikel Indurain, Johny Schleck y Franck y Andy Schleck, Vicente Belda y David Belda, Pierino Baffi y Adriano Baffi (y Piero Baffi)...

El otro día, echándole un vistazo, ahora que la temporada ya se enfila, a las plantillas que tiene publicadas la UCI en su página web, me fui dando cuenta de que había algunos apellidos de jóvenes corredores que me sonaban. Las sagas siempre han existido, en el cine, en la novela de acción y en el deporte, pero, en este caso, me llamó la atención porque parecen coincidir bastantes y parece apuntar a un cambio generacional muy significativo. No estarán todos, pero estos son algunos de los ejemplos que fui encontrando (sobre todo, en la vertiente hijo-padre, que me llama más la atención que la de los hermanos) mientras repasaba las plantillas.

Riccardo Minali tiene 22 años y ha firmado con el Team Astaná de Alexander Vinokourov.  Es hijo de Nicola Minali, ganador de etapa en las tres grandes: 3 en el Tour, 2 en la Vuelta y 7 en el Giro. Su carrera transcurrió en los 90 y su nombre apareció en el informe del senado francés sobre el polémico Tour de 1998. 
Los Planckaert también son una saga duradera. A sus 28 años, Baptiste Planckaert corre ahora en el Team Katusha del World Tour. Su hermano, Edward Planckaert corre en el Sport Vlaaderen-Baloise. Un tercer hermano, Emiel Planckaert, es ciclista en el Lotto Soudal sub23. Todos son nietos del exciclista de los 50 y 60 Willie Truye. El padre, Ignase Planckaert, también pedaleaba. Creo que, eso sí, no guardan relación con otra saga de Planckaerts: los Walter, Willy, Eddy y Jo Planckaert.
Daniel Jaramillo tiene parentesco con Carlos Mario Jaramillo, ganador de la Vuelta a Colombia en el 93 y de una etapa en la Dauphinè Liberè en el 95.
Egan Bernal es, para muchos, según he podido leer por ahí, la futura estrella del ciclismo colombiano y puede que del internacional, en general. A las órdenes de Gianni Savio en el Androni Giocattolli, algunos le auguran una rápida progresión que desbanque en breve a sus compatriotas Nairo Quintana y Jhoan Esteban Chaves. Egan Arley Bernal es hijo de Germán Bernal, quien también fue ciclista profesional.
Amaury Capiot es el hijo de Johan Capiot. Tiene 24 años y corre en el Sport Vlaaderen-Baloise de Christophe Sercu, donde también lo hace Edward Planckaert bajo la dirección de Walter Planckaert. Un equipo donde también corre Benjamin Declerq, hermano de Tim Declerq, y Maxime Farazijn, de 23 años, hijo de Peter Farazijn. Maxime y Amaury intentarán emular a sus padres, pero no será fácil. Johan Capiot, como muchos corredores de los años 90, también se vio envuelto en lo que comentábamos antes cuando hablábamos de Nicola Minali, aún y con eso, se retiró con un currículo que incluye La Flecha Brabançona, Le Samyn, la Het Volk, la Paris-Tours o etapas en vueltas como la de Luxemburgo, la de Bélgica, Murcia, Dinamarca o el Tour de L'Oise. Por su parte, Peter Farazijn se retiró con una sola victoria, el Gran Premio de Valonia, pero 11 participaciones en grandes vueltas, donde llegó a ser 19º en un Tour de Francia. Casi quince años de profesional en equipos potentes como Telekom, Lotto y Cofidis.
Kevin Ledanois es el hijo de Yvon Ledanois. El padre corrió en equipos como Castorama, Gan o Française des Jeux, pero los más jóvenes lo relacionamos con la dirección, donde ha trabajado, últimamente, para Caisse D'Épargne y el BMC, donde sigue en la actualidad. El hijo comienza ahora su carrera. Tiene 24 años, se ha enrolado en el Fortuneo de la segunda categoría, y se espera mucho de él, dado el espectáculo que dio en Richmond en 2015 para imponerse a Simone Consonni y su compatriota Anthony Turgis en el campeonato del Mundo sub23, durante un final espectacular. 
De Erik Zabel es difícil resumir algo. Todos conocemos su palmarés, su confesión y que tiene un hijo, Rick Zabel, que intenta ahora abrirse camino en profesionales. Tiene 24 años, milita en el Katusha, si no me equivoco, y ya ha corrido dos Giros de Italia. En 2013 ganó una etapa en el Tour de Normandía y el Tour de Flandes para corredores sub23. En 2015 amplió su palmarés con una victoria parcial en la Vuelta a Austria. Aún le queda, sin embargo, mucho para acercarse a los logros de su padre. 
Davide Martinelli tiene 24 años y corre en el Quick Step Floors de Wilfried Peeters. Su padre también dirige un equipo, el Astaná, donde trabaja desde 2011. Peeters, por cierto, también debe aparecer en esta lista. Su hijo, Yannick Peeters, de 21 años, corre en el Pauwels Sauzen continental. Peeters, que corrió siempre en buenos equipos, se retiró con logros como una Gante-Wevelgem, y su hijo seguro que intenta superarle. Davide Martinelli le lleva algo de delantera. Ya ha estrenado su palmarés profesional (etapas en el Tour de la Provence y en el Tour de Polonia). El padre ganó etapas en Giro y Vuelta y fue subcampeón olímpico, así que al italiano también le queda para imitar al padre. 
Piotr Brozyna, el hijo de Tomasz Brozyna, también es profesional. Corre en el CCC polaco a las órdenes de su propio padre. Aún tiene 21 años, así que cuenta con tiempo para alcanzar el palmarés del padre, quien fue campeón de Polonia en ruta y contrarreloj y ganó pruebas como la Ruta del Sur o el Tour de Beauce, corriendo en equipos como el propio CCC, el US Postal o el Banesto. 
Sean de Bie, uno al que todos señalan como un futuro talento del ciclismo belga, también tiene pedigrí. Es hijo de Eddy de Bie, quien incluso corrió en España, en el histórico Dormilón, pero quizás sea a su tío, Danny de Bie, a quien conoce más gente, ya que es una de las grandes figuras del ciclocross de los 80, campeón del Mundo en 1989 y medalla de plata en 1987. 
Frederik Frison es sobrino-nieto de Herman Frison. Con una larga carrera como director deportivo que aún continúa hoy en día, Frison, como corredor, amasó un palmarés que incluye victorias como la Gante-Wevelgem, la Nokere Koerse o una etapa en el Tour de Francia. Su pariente tiene 24 años, y, precisamente, está a sus órdenes en el Lotto-Soudal. Aún no se ha estrenado en profesionales. 
Massimo Vanderaerden tiene 22 años, es belga, y corre en el An Post de Sean Kelly. Es el hijo de Eric Vanderaerden, el pelirrojo sprinter de finales de los ochenta y la primera mitad de los noventa que se retiró con un más que digno palmarés, incluyendo triunfos como etapas en Tour de Francia y Vuelta a España, el campeonato de Bélgica, el Tour de Flandes, la Gante-Wevelgem, Harelbeke, Paris-Roubaix o etapas en carreras como el Tour del Mediterráneo, la Tirreno-Adriático, la Vuelta a Suiza, el Tour de Luxemburgo, la Vuelta a Valencia, la París-Niza...
Más conocido es el parentesco y los apellidos de David Van der Poel y Mathieu Van der Poel, corredores, ambos, del Beobank Corendon de Christophe Roodfhoooft, donde precisamente está Adrie Van der Poel, su padre, como director técnico. David tiene 25 años y Mathieu 22, y reparten la temporada entre el barro y el asfalto, habiendo destacado más en el primero. Donde también destacó su padre, por cierto, antiguo rival de Danny de Bie. El padre fue campeón del Mundo de ciclocross, además de subcampeón tanto en esta disciplina como en ruta. Se retiró habiendo ganado 2 etapas en el Tour de Francia, varias más en otras pruebas importantes como la París-Niza o la Vuelta a Andalucía, y un buen puñado de clásicas: Campeonato de Zurich, Klasika de Donosti, Tour de Flandes, Lieja-Bastón-Lieja y Amstel Gold Race. Sus hijos, por ahora, apuntan a que serán capaces de superarle. Mathieu, el más joven, ya le ha emulado en el campeonato del mundo de ciclocross. Fue primero en 2015. Pero, además, también ha destacado en ruta, donde fue campeón del Mundo Junior en 2013, además de haber estrenado ya su palmarés profesional. David Van der Poel, por su parte, ha destacado menos, pero, como su hermano, lleva la sangre del padre y de su abuelo Raymond Poulidor. 
En el mismo equipo que los Van der Poel corre Jens Dekker, de tan solo 19 años, hijo de Dick Dekker, ex-corredor del Caja Rural de otra época y, cuyo hermano, por lo tanto, tío de Jens Dekker, es Erik Dekker, uno de aquellos elegantes corredores que nos hicieron a todos un poco del Rabobank, capaz de ganar tres etapas en el mismo Tour de Francia sin ser sprinter ni favorito a la victoria final.
Mitchell Cornelisse es hijo de Michel Cornelisse. Mitchell, de 21 años, corre en el Delta Cycling Rotterdam de categoría continental, donde, por cierto, también corre Jordi Talen, de la misma generación, e hijo también de un ex corredor, en este caso, de John Talen. Cornelisse se retiró con un palmarés que incluía pruebas como la Nokere Koerse, la Ster van Zwolle, el Tour de Luxemburgo o etapas en Vuelta a Austria y Tour del Mediterráneo. Talen, por su parte, se dedicó más a trabajar para otros, pero ganó en Getxo, el Gran Premio Pino Cerati o etapas en Tirreno-Adriático y París-Niza. También es hijo de un ex corredor profesional Thomas Nybo Riis, quien, a sus 25 años, corre en el Team Veloconcept de categoría continental. A su padre, Bjarne Riis, tanto de corredor como de director técnico, le conocemos todos. Los hijos de Uwe Ampler y de Jan Svorada, Rick Ampler y Jan Svorada (el abuelo también fue ciclista y también se llamaba Jan) estuvieron (o están) en profesionales. 
Con otro parentesco también están Dylan Sunderland, corredor de 21 años del equipo australiano NSW Institute of Sport, que es sobrino de Scott Sunderland, o Riccardo Cenghialta, joven de 20 años enrolado en el Uniero Trevigiani de Marco Milesi, que es nieto de Bruno Cenghialta, con una larga carrera como ciclista (ganador de etapa en el Tour de Francia) y como director técnico (el último puesto en el Tinkoff, si no recuerdo mal). 
Y, por supuesto, para cerrar, nos quedarían los dos hijos del histórico Jean Paul Van Poppel. El padre se retiró con una lista interminable de victorias, entre las que podríamos destacar 9 victorias de etapa en el Tour de Francia, 4 en el Giro de Italia y 9 en la Vuelta a España, además de otras muchas victorias parciales y pruebas como la Veenendaal-Veenendaal, la Scheldeprijs Vlaaderen o la Estrella de Besseges. Sus hijos no le van a la zaga, aunque tienen otras características y virtudes. Boy Van Poppel, el mayor, ya ha cumplido los 29 años. Su palmarés no es muy amplio y apenas destaca una victoria parcial en el Tour del Mediterráneo. Sin embargo, el pequeño de la saga, Danny Van Poppel, de 23 años, ya ha cosechado victorias parciales en pruebas con reputación, como la Herald Sun Tour (este mismo año), la Vuelta a Burgos o el Tour de Luxemburgo, y, sobre todo, en la Vuelta a España. Les queda mucho, claro, para atesorar el bagaje del padre.

Hay más, por supuesto, sagas completas: no he dicho nada de los Moser. No he dicho nada de los hermanos originales, Enzo Moser, Diego Moser, Aldo Moser y, por supuesto, Francesco Moser, ni de sus hijos, el de Francesco, Ignazio Moser, quien andaba por el BMC de desarrollo, o, por supuesto, Moreno Moser, quien creo que es hijo de Diego Moser. Tampoco he dicho nada de David Belda, corredor del Burgos BH, quizás porque tiene 34 años ya y no muestra ese relevo generacional, pero a David Belda le llegó tarde la oportunidad de profesionales y la está disfrutando aún. Y hermanos hay muchos. Muchos. Algunos hasta que no comparten deporte, porque bien podría haber hablado de Luis León Sánchez y su hermano Pedro León, jugador de la Sociedad Deportiva Eibar. Pero no era ese el objetivo, no quiera nombrarlos a todos ni batir un récord. Lo que quería era preguntarme si esos Rick Zabel, Sean de Bie, Danny Van Poppel, Mathieu Van der Poel, Egan Bernal o Kevin Ledanois que parecen encaminarse a protagonizar el ciclismo del futuro, tendrán alguna ventaja por llevar el apellido que llevan o, por el contrario, si ese parentesco se podría convertir en una losa. Y, sobre todo, atestiguar como en el ciclismo se da lo de la herencia, y los padres, en muchos casos (¡sobre todo en Bélgica y Holanda!) consiguen traspasarle ese amor por los pedales a sus hijos. E hijas, supongo, no hemos mencionado nada más que a Simona Frapporti, pero seguro que hay otros ejemplos. Para el hermano mayor, Marco, va el titular, ya que serán estos tres (Mattia es el tercero) los que, curiosamente, vayan a cerrar esta entrada repleta de abolengo y apellidos. 



sábado, 11 de febrero de 2017

Mardy Collins



Las competiciones europeas de baloncesto van avanzando a paso firme. En la Eurocup, ya tenemos cuartos de final. Y como sabéis que en este blog somos un poco inconstantes y muy caprichosos, hemos decidido fijarnos ahora, que luego igual cuando se jueguen el título, nos pillan mal, nos pilla tarde y ni lo contamos.

La primera eliminatoria la dirimirán un equipo de ACB, el HerbaLife Gran Canaria, y el Hapoel Bank Yahav Jerusalem de la liga israelí. Los de Luis Casimiro vuelven a estar en las rondas finales por tercer año consecutivo. Fueron semifinalistas el año pasado y finalistas hace dos, y esperan repetir este año, más aún cuando poco a poco remontan vuelo en la Liga y disfrutan de una temporada en la que inauguraron su sección de trofeos con la victoria en la Supercopa. Los norteamericanos Bo McCalebb, Royce O'Neale y Kyle Kuric están siendo sus mejores hombres en esta competición, promediando todos más de diez puntos por partido y el mejor promedio de valoración. Se ganaron su clasificación para los cuartos en un partido a vida o muerte contra el Fuenlabrada. Los 19 de O'Neale, más 7 rebotes, 6 asistencias y 3 robos de balón, bien secundado por Sasu Salen, le dieron la clasificación a los canarios en el día en el que el escolta del Fuenlabrada Marko Popovic, quien ya sabe lo que es ganar una Eurocup (dos veces), se convirtió en el máximo anotador de la historia de esta competición. Los de la isla tendrán como rival al Hapoel Jerusalem de A'mare Stoudamire. Los israelíes se hicieron con el liderato de su grupo en la última jornada, al vencer al Nizhny Novgorod, gracias al buen rendimiento de sus tres jugadores más importantes: el ya mencionado Stoudamire (19 puntos, 9 rebotes y 3 tapones), Lior Eliyahu (20 puntos y 7 rebotes) y Curtis Jerrells (15 puntos y 6 asistencias). Ellos han sido los hombres más importantes de Simone Pianigiani aunque también hay que destacar el rendimiento de Jerome Dyson o Tarence Kinsey. Cuartos en la clasificación de la liga doméstica, el nuevo equipo de propietarios encabezado por Ori Allon, aspira a convertir a este equipo en un rival difícil tanto en Israel como en Europa, y no han escatimado gastos. A los hombres ya mencionados anteriormente, hay que unir otros como Yotam Halperim, Travis Peterson o Shawn Jones. Será una eliminatoria abierta. 

En realidad, parece que todas las eliminatorias son atractivas. La próxima enfrenta a dos equipos con aspiraciones de Euroliga que entrarían en la terna de favoritos de cualquiera. Por un lado, los alemanes del Bayern Munich. Por el otro, el Unicaja de Málaga, segundo equipo español en estos cuartos. Los de Joan Plaza ya llegaban clasificados en la última jornada, gracias, en parte, al buen papel que ha tenido en esta competición Kyle Fogg (13.1 puntos y 3.5 rebotes por partido). Entre él, y otros como Dejan Musli, Nemanja Nedovic, Carlos Suárez y Jamar Smith han mantenido a los de verde en la lucha por un título para el que cuentan con una plantilla larga que deberá responder con eficacia ante los alemanes de Aleksandar Djordjevic. En una prórroga perfecta, los de Djordjevic dieron la sorpresa al imponerse al Khimki de Dusko Ivanovic en su casa y clasificarse como primeros de grupo. Los de Djordjevic no le van a la zaga al Unicaja en fondo de armario. Un ejemplo: hasta siete jugadores del Bayern superan los siete puntos de media y de valoración: Vladimir Lucic, Danilo Barthel, Devin Booker (uno de los mejores de la Eurocup), Nick Johnson, Maxi Kleber, Reggie Redding y Bryce Taylor. 

La tercera eliminatoria será un duelo ruso. Por un lado, el Lokomotiv Kuban Krasnodar y por el otro el Zenit de St. Petersburgo, que, a muchos, les sonará a fútbol más que a baloncesto. Los de Krasnodar están entrenados por Sasa Obradovic y cuentan en sus filas con jugadores de reputada valía y mucha experiencia como Mardy Collins, Matt Janning, Ian Vougioukas, Taylor Rochestie, Ryan Broekhoff o Kevin Jones. Ha sobresalido el base Mardy Collins (11.8 puntos, 5.8 rebotes y 3.7 asistencias por partido). A sus 32 años, este ex de la Universidad de Temple, ha pasado ya por la NBA (Knicks y Clippers), por Francia (Strasbourg), Grecia (Olympiakos), China (Jiangsu Dragons), Polonia (Turow Zgorzelec), Italia (Montegranaro)... Parece que está en su periodo de madurez inspirada. Por el lado contrario, al Zenit lo entrena Vasily Karasev, nacido en la ciudad, padre del exNBA Sergey Karasev,  y con un respetable currículo como jugador (CSKA, Khimki, Alba Berlín, Iraklis...). Precisamente su hijo, regresó a Europa para jugar en el Zenit y está siendo uno de los jugadores más destacados del equipo (12.1 puntos por partido), pero no el más destacado, porque Stefan Markovic (11.8 puntos y 9.4 asistencias por partido), Janis Timma (16.8 puntos y 3.1 asistencias por partido) y Ryan Toolson (21.2 puntos y 2.4 rebotes por partidos) son la razón de que este equipo se haya convertido en una de las grandes sensaciones del torneo, entre otras cosas, por su juego exterior. Kyle Landry, Trevor Mbakwe y Aaron White son otros argumentos de este equipo. Razones de peso para suponer que la eliminatoria rusa será una eliminatoria dura, disputada y con buen baloncesto. 

Finalmente, la última eliminatoria la cierran el tercer equipo español en liza, el Valencia Basket, contra el tercer equipo rusa en liza, el Khimki Moscow Region, que, para muchos, es el gran favorito. Y, de hecho, estos dos equipos, son los equipos con más victorias en esta competición. El Khimki ganó en 2015 y en 2012, y los valencianos en 2014, 2010 y 2003. Ambos aspiran a suceder al Galatasaray, que ganó el año pasado y ahora disputa la Euroleague. Los valencianos ganaron contundentemente en la última jornada de su grupo al Alba Berlín y redondearon el liderato con un sobresaliente 6-0 en su bagaje. Entre los de Pedro Martínez es difícil destacar a un jugador. El rendimiento coral de todo el equipo es el gran valor de este equipo: Antoine Diot, Bojan Dublejvic, Rafa Martínez, Pierre Oriola, Fernando San Emeterio, Joan Sastre, Romain Sato, Luke Sikma... Todos colaboraran compenetrados para resistir a la que probablemente sea la plantilla más cara y reputada de la competición, dirigida, además, por un entrenador con pedigrí, Dusko Ivanovic. A las órdenes del ex entrenador de Barcelona y Baskonia, jugadores como Alexey Shved (uno de los mejores, si no es, directamente, el mejor jugador del torneo), Nobel Boungou-Colo, Sergey Moyna, Earl Rowland, Marko Todorovic, Jacob Pullen, Egor Vialtsev, Robbie Hummel, Markel Brown o Stanislav Ilnitskiy. Probablemente, los cuartos más reñidos, pero, como nos hemos empeñado en mencionar antes, no hay ninguna eliminatoria que no tenga alicientes. 

En resumen, llega lo mejor de la temporada en la Eurocup y entre los ocho mejores equipos del torneo, tres son rusos y tres españoles. Precisamente, los países que más victorias acumulan, con cinco cada uno (además de Valencia, Real Madrid y Joventut para España; además de Khimki, Unics, Dynamo de Moscú y Lokomotiv Kuban Krasnodar para Rusia). España, además, acumula subcampeones (Real Madrid, Girona, Valencia, Gran Canaria, Bilbao Basket y Cajasol Sevilla). Parece que, si el Hapoel Jerusalem de A'mare Stoudamire o el Bayern Munich no lo impiden, rusos y españoles dirimirán el vencedor final de 2017. Es además, una oportunidad única de ver a jugadores de calidad dando lo mejor de si mismo: Alexey Shved, Bojan Dubljevic, Ryan Toolson, Mardy Collins, Stefan Markovic, Devin Booker, Nemaja Nedovic, A'mare Stoudamire, Bo McCalebb... mucho jugón y, por último, mucho duelo de pizarras. Nada menos y nada más que casi todo lo mejor del baloncesto balcánico (Aleksander Djordjevic, Sasa Obradovic, Dusko Ivanovic contra aspirantes con cartas de recomendación como Simone Pianigiani, Pedro Martínez o Vasily Karasev. Bien, vamos, que tendremos buenos partidos que ver antes de que esto se reduzca a solo dos que intenten cogerle el relevo a aquel Galatasaray de los Blake Schlib, Errick McCollum, Vladimir Micov, Stephane Lasme, Sinan Guler o Curtis Jerrells.  

Colgamos una foto que cogemos del google images y le damos el titular a Mardy Collins por su buena temporada y porque precisamente el año pasado se quedó muy cerca con el Strasbourg y este año persigue repetir final, pero no subcampeonato. Si eso le consuela algo, nosotros le damos nuestro titular. 

lunes, 6 de febrero de 2017

Iago Herrerín



Esta siendo una temporada extraña para el Athletic Club de Bilbao en lo que respecta a los porteros. Es esta, además, una posición que siempre ha estado mirada con lupa en el equipo vasco. Más que nada, porque bajo sus palos han actuado jugadores que acabaron convertidos en leyenda como Carmelo Cedrún, José Ángel Iribar o Andoni Zubizarreta. Mucho se ha escrito sobre la tradición que ese puesto ha tenido en el club y en el fútbol vasco por extensión. Incluso se buscaron argumentos, digamos que curiosos, para explicar por qué los porteros vascos eran de fiar y eran muchos. Se hablaba de que en Euskadi los niños sí que quieren jugar de portero porque tienen ídolos a los que quieren imitar, o se decía, también, que el juego de la pelota vasca les daba una familiaridad con el bote que les hacía mejores porteros. No lo sé, pero es cierto que la posición de portero en el Athletic siempre ha sido algo casi sagrado, donde se imponía una exigencia mayúscula, aunque solo fuera por las comparaciones que se podían hacer. 

Como decía, esta temporada ha sido extraña porque, entre otras cosas, se empezó la misma con tres porteros en nómina y los tres repartiéndose los minutos oficiales, algo que no es muy común y que, por aquí, no se había visto mucho. Más inesperado fue, incluso, que esta situación cambiara con la temporada empezada, al cederse a Iago Herrerín al Leganés (para él el titular, porque paró un penalty en la última jornada, y porque es el primero que ponemos en negrita y total, todos podrían encabezar, y no sé a quién elegir). La lesión de Kepa Arrizabalaga volvió a cambiar los planes del entrenador, Ernesto Valverde, y se ha producido el regreso de Alejandro Remiro, que, en principio, estaba cedido para toda la temporada en el líder de la segunda división, el Levante. Con ello, hasta cinco porteros han sido convocados esta temporada en partido oficial: Gorka Iraizoz, Kepa Arrizabalaga, Iago Herrerín, Alejandro Remiro y Unai Simón, portero del filial. El cambio en las convocatorias ha provocado también incidencias en los equipos filiales, y las ausencias de Unai Simón llevaron a que Unai Etxebarria fuera el portero titular o a que se convocaran a jugadores como Hodei Oleaga, que se reparte la portería del Baskonia con Christophe Atangana o incluso a Ander Iruarrizaga, portero del juvenil A. 

Si echamos la vista atrás y observamos las plantillas desde el cambio de siglo, es decir, desde la temporada 1999-2000 hasta la actual, podemos observar que hay jugadores que protagonizan periodos muy concretos y que, probablemente, esta temporada sea el comienzo de una nueva. 

Los primeros años del nuevo siglo fueron de bastante cambios. Se abrió con la última temporada de Luis Fernández, al que substituyó sin mucho éxito Txetxu Rojo, para luego asistir al regreso de Jupp Heynckes y tras la primera experiencia de Ernesto Valverde, vivir dos años con cambios en los banquillos, ya que la temporada 2005-2006 la comenzó José Luis Mendilibar y la cerró Javier Clemente y la 2006-2007, la comenzó Félix Sarriugarte y la cerró José Manuel Esnal "Mané", muchos cambios de entrenadores en unas temporadas que vieron el comienzo de la época que podríamos llamar de Daniel Aranzubía, titular con Heynckes y con Valverde, y de nuevo con Sarriugarte, aunque repartiéndose muchos minutos con Iñaki Lafuente. Imanol Etxebarria aún fue titular con Luis Fernández. En esas temporadas, también tuvieron minutos, o al menos convocatorias, jugadores como Miguel Escalona, Oinatz Aulestia, Roberto Pampín, Igor Etxebarrieta, Unai Alba o Aitor Alcalde

Tras todos estos vaivenes, pasamos a una época de relativa estabilidad, la protagonizada por Joaquín Caparrós, quien encadenó cuatro temporadas seguidas en el banquillo de San Mamés. Tras él, llegaron los dos años de Marcelo Bielsa, con claros y oscuros, y discusiones entre aficionados que aún se alargan en el tiempo. Esta nueva época, podríamos denominarla como la época de Gorka Iraizoz. El navarro fue titular con Joaquín Caparrós en todos sus años, aunque en el primero, Armando Ribeiro jugó bastantes minutos, puede que incluso más que el navarro. Con el argentino Bielsa, Iraizoz fue titular, teniendo como suplente a Raúl Fernández. Kepa Arrizabalaga llegó a ir convocado en ambas temporadas en algunas ocasiones. Con Caparrós, Daniel Aranzubía, Iñaki Lafuente, Raúl Fernández e incluso Aitor Fernández, por entonces una promesa de Lezama, también contaron con minutos o convocatorias.

Tras el argentino, llegó la segunda época de Ernesto Valverde en el Athletic Club, que se extiende ya por cuatro temporadas, contando la actual. De la presente, ya hemos hablado. En las tres anteriores, Gorka Iraizoz, como titular, sobre todo en la Liga, e Iago Herrerín, se cubrió una demarcación para la que también fueron convocados jugadores como Gorka Magunazelaia, Kepa Arrizabalaga, Alejandro Remiro o, como ya habíamos mencionado, Unai Simón.

En todos esos años (de la temporada 1999-2000 a la 2016-2017), por el filial del Athletic Club, han pasado todos esos jugadores (Gorka Iraizoz, Miguel Escalona, Roberto Pampín, Oinatz Aulestia, Aitor Alcalde, Igor Etxebarrieta, Raúl Fernández, Iago Herrerín, Aitor Fernández, Gorka Magunazelaia, Kepa Arrizabalaga, Alejandro Remiro o Unai Simón) más otros que no han tenido oportunidad de debutar o disfrutar de una convocatoria con el primer equipo. Algunos, que aún permanecen en Lezama, puede que tengan la oportunidad en el futuro, gente como Unai Etxebarria, Hodei Oleaga o Ander Iruarrizaga. Otros, porque aún están en activo, pero ya salieron de Lezama, no tienen por qué haber abandonado la posibilidad de jugar en el Athletic, aunque quizás para ellos ni sea un objetivo, hablo de jugadores como Jon Ander Felipe, Jon Ander Serantes, Gorka Magunazelaia... y muchos otros, porque, por Lezama, en estos 17 años, han pasado muchos porteros, algunos ya retirados, otros aún en activo, con carreras cortas, largas, humildes o exitosas, gente como Sergio Vera, Borja Esteban, Javi López, Jorge Lope, Javier Mandaluniz, Ibon López, Jon Larruskain, Urtzi Iturrioz, Jon Villanueva, Urtzi Erleaga...

Ser 126 veces internacional, como Andoni Zubizarreta, o convertirte en leyenda, como José Ángel Iribar, está al alcance de muy pocos. Las comparaciones son odiosas, y uno puede labrarse una meritoria carrera profesional sin tener que soportar los paralelismos con aquellos que alcanzaron la excelencia en una disciplina. Por mucho que nos quedemos con errores individuales, que nos dejemos llevar por las opiniones personales, o que hagamos usos de las comparaciones, es innegable que jugadores como Iñaki Lafuente, Daniel Aranzubía o Gorka Iraizoz, contaron o cuentan con un currículo profesional muy meritorio. El primero, por ejemplo, actual entrenador de porteros del Barakaldo Club de Fútbol en la Segunda División B, se retiró habiendo jugado más de 100 partidos en primera división entre el Athletic Club, el Espanyol y el Spórting de Gijón. Para alguien que empezó en la cantera del Retuerto antes de pasar a Lezama, no está nada mal. Daniel Aranzubía, por su parte, llegó a ser internacional absoluto, fue campeón del Mundo sub20 en 1999 y ha jugado más de 300 partidos en primera división después de disputar ocho temporadas en el Athletic Club y jugar más tarde en el Deportivo y el Atlético de Madrid, donde puso un broche de oro a su carrera, haciendo de suplente de Thibaut Courtois, celebrando un título de Liga y debutando en la Liga de Campeones. Por último, Gorka Iraizoz, aún en activo en el Athletic Club, cumple su décima temporada como portero de los rojiblancos, con los que ha jugado más de 300 partidos de Liga, levantando una Supercopa, el primer título del club desde hace muchos años, final a doble partido en la que fue titular. 

Iago Herrerín es ahora titular en el Leganés de Primera división, donde juega cedido, club en el que, hasta su lesión, motivo por el que se solicitó la cesión de Herrerín, era titular Jon Ander Serantes, y con un buen rendimiento, otro jugador que pasó por las categorías inferiores de Lezama. Raúl Fernández, tras otras experiencias en equipos como Valladolid, Granada, Rácing o Mirandés, es ahora titular en un Levante que lidera la segunda división y aspira al ascenso. Aitor Fernández se ha hecho con la titularidad, después de pasar con éxito por el Barakaldo y buscarse un nuevo futuro en el filial del Villarreal, en el Numancia de segunda división. Son ejemplos de lo costoso que es abrirse camino en el fútbol profesional, pero también son ejemplos de cómo es posible, y cómo es igual de digno y meritorio labrarse un currículo con esfuerzo y a un nivel digamos que más humilde. Hay otros que lo intentan más abajo: Jon Ander Felipe (Llagostera), Jon Villanueva (Amorebieta), Urtzi Iturrioz (Leioa), Gorka Magunazelaia (Sestao), Urtzi Erleaga (Santurtzi), Javier Mandaluniz (Mérida), Jorge Lope (CD Vitoria)...

En resumen, parece que, en los próximos años, siga o no siga Ernesto Valverde en el banquillo del Athletic Club de Bilbao, y aunque hablar del futuro siempre es un ejercicio estéril, asistiremos a una nueva época. Si antes, podríamos decir, vivimos las de Daniel Aranzubía y Gorka Iraizoz, con sus excepciones y puntualizaciones, todo indica que la próxima será la de Kepa Arrizabalaga. No es nuestra labor, y, en realidad, también es algo estéril, otorgar rangos y niveles, fomentar comparaciones y paralelismos, pero está claro que el palmarés y las estadísticas de porteros como los que nombramos para abrir este artículo, no es algo que resulte fácil. Sin embargo, amasar centenas de partidos en la máxima categoría y mantener la titularidad durante tantos años, no es un mérito pobre, y tampoco lo es ganarse un sueldo defendiendo con esfuerzo a equipos de otras categorías. Lezama debe servir para eso, no todos los porteros están llamados a la selección, pero permitirle a otros jóvenes que accedan a un futuro profesional y que medren en la categoría que sea, también es parte de la labor de formación que debe ofrecer Lezama.

La entrada me ha quedado larga y enrevesada y tampoco es que añada nada interesante, pero yo he pasado mi descanso de la mañana ocupado y ahora me toca volver al tajo. Hasta aquí, que ya va siendo hora: me pongo los guantes y a parar penalties administrativos.

sábado, 28 de enero de 2017

Ken Rosewall



El tenis siempre ha sido un deporte de extraña digestión. Para mí, por supuesto. Siempre hemos de recordar que en este blog somos caprichosos y tendenciosos. Tengo recuerdos hasta familiares de la tierra batida de Roland Garros y de tardes de domingo en la sala de estar viendo a Alberto Berasategi, Sergi Bruguera o Arantxa Sánchez Vicario. Siempre ha sido difícil seguirle el ritmo a la ATP y, sinceramente, siempre ha sido complicado empatizar o simpatizar con los jugadores. Hay excepciones, por supuesto, de André Agassi a Nick Kyrgios pasando por John McEnroe o Gustavo Kuerten. Por qué, no lo sé. Pero las simpatías son más caprichosas aún que la primera persona que ocupa la objetividad de este blog.

El caso es que, aunque nuestros recuerdos más románticos e iniciáticos se remonten a Stefan Edberg, Ivan Lendl, Jim Courier o Thomas Muster, la época histórica que han protagonizado Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic nos ha pillado lo suficientemente maduros pero aún frescos como para ser muy conscientes de su relevancia. Los duelos Nadal-Federer han marcado el cambio de siglo: de 2006 a 2008, se disputaron todas las finales de Roland Garros y Wimbledon. La última victoria en un gran torneo para el suizo Federer tuvo lugar en 2012, cuando venció en su cancha fetiche, Wimbledon. Eso sí, no conviene olvidar que, desde entonces, ha sido semifinalista en Australia en 2013, 2014 y 2016, y en Estados Unidos (2015), además de ser finalista en Wimbledon en 2014 y 2015 y en Estados Unidos en 2015. Es decir, su capacidad de ganar ha bajado pero su rendimiento en la élite se mantiene a pesar de sobrepasar ya los treinta años y arrastrar una larga carrera al más alto nivel. De la misma manera, el dominio de Nadal, cinco años más joven que el suizo, también ha decaído en las últimas temporadas. Su última victoria fue en Roland Garros en 2014. Desde entonces, sus mejores resultados han sido los cuartos de final que repitió en Australia y Roland Garros en 2015. Djokovic les cogió el relevo: en 2015 jugó todas las finales del Grand Slam y solo perdió la de Roland Garros; en 2016, jugó tres y ganó dos, las de Australia y Roland Garros.
Si es necesario justificar más las afirmaciones del principio, resumamos el palmarés de los dos tenistas:

Roger Federer, de 35 años y con nacionalidad suiza, ha ganado cuatro Abiertos de Australia, un Roland Garros, siete ediciones de Wimbledon y cinco Abiertos de los Estados Unidos. Es decir, y pongámoslo en número, que se vea mejor, 17 grandes torneos. Ha ganado, además, 24 torneos de categoría Masters 1000, siendo su torneo preferido Cincinnati, donde ha llegado a ganar hasta en siete ocasiones. Ha ganado una Copa Davis (2014) y la Copa de Maestros en 6 ocasiones. Fue medalla de plata en las Olimpiadas de 2012.

Rafa Nadal, por su parte, tiene 30 años y es natural de las Islas Baleares. Ha ganado 1 Open de Australia, 9 Roland Garros, 2 Wimbledon y 2 Abiertos de los Estados Unidos. Es decir, pongámoslo en letra para contrastar, un total de catorce grandes torneos. Ha ganado 28 Masters 1000, siendo su mejor torneo Montecarlo (9 victorias). Ha ganado cuatro Copa Davis (2004, 2008, 2009 y 2011) y nunca ha ganado la Copa de Maestros pero ha sido medalla de oro en las Olimpiadas de 2008.

Se llevan cinco años de diferencia, pero han coincidido en el clímax de sus carreras: la de Nadal se adelantó y Federer le esperaba para compartir un período histórico de este deporte tan bien filtrado que a veces parece que no sabemos apreciar bien el esfuerzo físico y mental de sus protagonistas. Ver a estos dos, ya veteranos, tenistas volver a lo más alto de la competición y disputarse otra final es un aliciente que incluso a mí, que no soy más que un aficionado poco fiel e inconsistente, le ha llamado la atención. Y no es por ese patriotismo rancio que suele acompañar a la prensa nacional, si no por una admiración moderada ante la rivalidad bien entendida que ha acompañado a estos dos tenistas, capaces de enfrentarse con fiereza pero respetarse con cordialidad fuera de la cancha. Es un buen ejemplo sobre cómo no se desvirtúa la competición por librarse de expresiones y actitudes extremas. Además, siempre se aprecia mejor al vencedor cuando ha sabido superar sus momentos oscuros. Las historias limpias y perfectas nunca epatan tanto como ver a alguien superar momentos de flaqueza o declive.

El Open de Australia es el primer gran torneo de la temporada 2017. Djokovic cayó a las primeras de cambio en segunda ronda contra el uzbeko Denis Istomin, una de las sensaciones del torneo. Rafa Nadal, por su parte, (9º clasificado en el ranking de la ATP) fue eliminando a Florian Mayer (49º), Marcos Baghdatis (36º), Alexander Zverev (24º), Gael Monfils (6º), Milos Raonic (3º) y Grigor Dimitrov (15º). Los números entre paréntesis indican sus puestos en el ranking ATP. Por su parte, Roger Federer (17º en el ranking ATP) fue eliminando a Jurgen Melzer (300º), Noah Rubin (200º), Tomas Berdych (10º), Kei Nishikori (5º), Mischa Zverev (50º) y Stanislas Wawrinka (4º). Al finalizar su partido de semifinales contra Dimitrov, Nadal decía: "Nunca soñé con estar en otra final, pero aquí estoy". Parece que él mismo había aceptado el comienzo de una inclinación distinta a la que había descrito su carrera hasta entonces. Federer, por su parte, se lo tomó con la flema y la elegancia que le ha caracterizado, deseando que Nadal fuese su rival porque, a pesar de asomarse al final de su carrera,  le apetece aún enfrentarse a los retos más exigentes.

Ambos pueden verse reflejado en el australiano Ken Rosewall, al que vamos a dedicarle el titular para  no tener que elegir entre el suizo y el español. Rosewall ganó el Open de Australia con 18 años, y lo volvería a hacer con 37 años y dos meses, el jugador más veterano en ganar este torneo. En el de Estados Unidos, Pete Sampras se estrenó como ganador, tenía 19 años; un año antes de retirarse, en 2002, con 31 años, lo volvería a ganar. Era su quinto Open de los Estados Unidos y su décimo quinto torneo del Grand Slam. Otro que podría haber encabezado esta entrada, igual que protagonizó aquellos años noventa en los que a nosotros nos empezaba a salir la barba más firme.

Pase lo que pase el domingo, que, sinceramente, a servidor se la trae un poco al pairo ya que no tiene favoritos, creo que el acontecimiento merecía un hueco en este blog. Y lo ha tenido. Ahora, fotografía, y como decíamos cuando Michael Chang tocaba casi la arena con el culo para prepararse a restar, a otra cosa mariposa.